El consultor político boliviano Iván Pinto aseguró que Bolivia atraviesa una profunda crisis política y social marcada por bloqueos, protestas y problemas de abastecimiento en distintas regiones del país.

Pinto sostuvo que el conflicto dejó de ser únicamente económico y pasó a convertirse en una crisis de gobernabilidad. En ese sentido, afirmó que actualmente conviven “un Estado formal en La Paz y un Estado fáctico” integrado por organizaciones sindicales, sectores indígenas y grupos vinculados al Movimiento Al Socialismo (MAS), con capacidad de influir sobre rutas, comunicaciones y distribución de productos esenciales.

El analista remarcó que el Gobierno heredó una delicada situación económica, con caída de reservas internacionales, problemas de divisas y subsidios insostenibles. Además, consideró que las primeras medidas de ajuste y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) aceleraron el malestar social y debilitaron rápidamente a la administración de Paz, que lleva apenas seis meses en el poder.

También cuestionó algunas decisiones oficiales, como la judicialización de dirigentes sociales y la falta de acuerdos políticos previos a las reformas económicas. Sobre Evo Morales, señaló que mantiene influencia política pese a no liderar directamente las movilizaciones y que su figura continúa funcionando como respaldo simbólico para los sectores que impulsan las protestas contra el Gobierno.

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