El inicio del juicio oral contra el ex presidente boliviano Evo Morales por un caso de trata agravada de personas volvió a colocar en el centro del debate una serie de denuncias y controversias que marcaron su trayectoria política.

El proceso judicial comenzó luego de varios meses de investigaciones y disputas legales. La Fiscalía asegura haber reunido más de 170 pruebas y el ex mandatario fue citado en dos oportunidades, aunque no se presentó a declarar. Tras esas ausencias, la Justicia boliviana lo declaró en rebeldía y ordenó medidas como su arraigo y la anotación preventiva de bienes.

La causa también reavivó otros episodios polémicos vinculados a la vida personal y política de Morales. Entre ellos, antiguos reclamos por reconocimiento de paternidad y el recordado caso de Gabriela Zapata, ex pareja del ex presidente y ejecutiva de una empresa china que obtuvo contratos millonarios con el Estado durante su gobierno.

En los últimos años también circularon imágenes y denuncias sobre presuntas relaciones de Morales con jóvenes menores de edad mientras ejercía la presidencia. Aunque el ex mandatario y su entorno niegan irregularidades, distintos sectores políticos y sociales cuestionaron durante años el silencio alrededor de estas acusaciones.

Actualmente, Morales permanece en la región del Chapare, en Cochabamba, rodeado de seguidores que impiden su captura. Mientras el juicio avanza, el caso volvió a generar un fuerte debate en Bolivia sobre el poder político, la impunidad y el tratamiento judicial de las denuncias que involucran a figuras de alto perfil.

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