Claudia Cronenbold dejó la estatal petrolera boliviana apenas 23 días después de asumir, tras advertir un deterioro mayor al previsto. Señaló que la empresa necesita una reestructuración profunda que no coincide con la urgencia de resultados del Gobierno.

En su carta de renuncia, la ahora exdirectiva explicó que encontró una situación crítica a nivel institucional y operativo. Según indicó, la recuperación de la empresa requiere cambios estructurales de largo plazo que exceden los tiempos políticos actuales.

Cronenbold también apuntó a gestiones anteriores como responsables del deterioro acumulado en la compañía. Sostuvo que existen limitaciones internas y normativas que dificultan una solución rápida a los problemas que enfrenta YPFB.

Su salida se produce en medio de una crisis en el sector energético, marcada por problemas en la calidad del combustible y protestas de transportistas. La situación se agravó tras la eliminación de subsidios, que elevó los precios y generó tensiones sociales.

El escenario actual refleja una dependencia significativa de la importación de combustibles y una caída en la producción local, lo que deja a la petrolera con escaso margen de maniobra y obliga al Gobierno a buscar soluciones urgentes.

Tendencias