Las fuerzas de seguridad no lograron mantener el control de una carretera estratégica en Santa Cruz y debieron retirarse tras enfrentamientos con manifestantes.
Un operativo policial y militar realizado en la localidad de San Julián, en el departamento de Santa Cruz, terminó con el repliegue de las fuerzas de seguridad luego de varias horas de enfrentamientos. Aunque inicialmente lograron despejar la ruta, los manifestantes volvieron a concentrarse y retomaron los cortes, manteniendo interrumpido uno de los principales corredores de transporte de Bolivia. Los incidentes dejaron seis policías y 26 civiles heridos.
Tras la retirada de los efectivos, un grupo de manifestantes ingresó a la comisaría local y provocó destrozos, reflejando el creciente nivel de tensión que atraviesa el país. San Julián se ha convertido en uno de los principales focos de una crisis que ya supera las cinco semanas y que combina demandas sectoriales con exigencias políticas dirigidas contra el Gobierno.
Los bloqueos afectan especialmente a La Paz y El Alto, donde se registran problemas de abastecimiento de alimentos, combustible y oxígeno medicinal. Las autoridades sostienen que las interrupciones en las rutas dificultan la atención sanitaria y contribuyeron a varias muertes por falta de acceso oportuno a servicios médicos. Mientras tanto, productores y comerciantes recurren a mercados improvisados para intentar garantizar el suministro de productos básicos.
Las protestas reúnen a organizaciones sindicales, campesinas y vecinales, además de sectores afines al expresidente Evo Morales. El Gobierno acusa a estos grupos de impulsar la desestabilización política, mientras los manifestantes reclaman la renuncia de Paz y respuestas ante la crisis económica. En este escenario, el Congreso analiza nuevas herramientas legales para enfrentar los bloqueos, mientras el Ejecutivo insiste en que buscará restablecer la circulación mediante el diálogo y el respaldo de la ley.




