Analistas advierten que el 13,3% de votantes indecisos podrían estar reservando su apoyo al MAS, mientras que los votos nulos y blancos elevan la incertidumbre en el tramo final de la campaña. 

El elevado porcentaje de votos indecisos y nulos ha encendido las alarmas en el escenario político boliviano. Según los últimos datos, un 13,3% de electores aún no define su preferencia, mientras que el total de sufragios en blanco o anulados sitúa la indefinición en casi un 30% del electorado. Esta cifra, en un contexto de alta polarización, podría inclinar la balanza en los comicios y alterar las proyecciones de las encuestas.

Especialistas en análisis electoral sostienen que una parte de los indecisos podría estar escondiendo su verdadera intención de voto a favor del Movimiento al Socialismo (MAS), fenómeno conocido como “voto oculto”. Este comportamiento, explican, responde al temor de expresar públicamente una preferencia política en un ambiente de confrontación y desconfianza hacia las instituciones. Así, la masa de electores que no declara su voto se convierte en un factor impredecible.

La situación genera inquietud en las fuerzas opositoras, que advierten que la suma de indecisos, nulos y blancos no solo complica el panorama electoral, sino que podría ser determinante en el desenlace. En un país donde la diferencia entre candidatos se prevé ajustada, cualquier cambio en la intención de voto, incluso de unos pocos puntos porcentuales, podría definir la elección. Ante ello, las campañas intensifican sus estrategias para seducir a este segmento, conscientes de que su decisión de último momento podría inclinar la balanza.

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