El país crecerá solo 1,4% en 2025 y enfrenta un modelo agotado, con alta informalidad, escasas reservas y una economía dependiente de subsidios.
En su más reciente informe económico, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ubicó a Bolivia entre las economías con menor crecimiento en Sudamérica, con una proyección de apenas 1,4% para 2025. En el año del Bicentenario, el país muestra señales de estancamiento estructural: caída de exportaciones, subsidios insostenibles, falta de inversión y pérdida de reservas internacionales.
El informe advierte que la expansión económica boliviana es insuficiente para reducir la pobreza o generar empleo formal. El Producto Interno Bruto (PIB) creció solo 1,5% en 2024 y se prevé un menor 1,1% para 2026. La Cepal alerta que el modelo fiscal, basado en subsidios a los hidrocarburos, ha deteriorado las cuentas públicas y limita la capacidad del Estado para intervenir. A diciembre de 2023, las reservas líquidas del Banco Central sumaban apenas 42 millones de dólares.
A pesar de la baja tasa de desempleo, el 78% de los ocupados urbanos se encuentra en el sector informal. La inversión privada es mínima, la extranjera representó solo el 0,3% del PIB en 2023 y el tipo de cambio paralelo se ha consolidado como referencia ante la escasez de divisas. La Cepal recomienda revisar subsidios, diversificar la economía y mejorar el clima para atraer capitales, advirtiendo que Bolivia corre el riesgo de quedarse sin dólares, sin reservas y sin rumbo económico.





