Mientras el candidato a presidente plantea cerrar o privatizar las empresas estatales, su compañero de fórmula salió a declarar que se opone a esas ideas. En un país que necesita certezas, esta división genera confusión e incertidumbre.

A pocos días de las elecciones, la fórmula presidencial encabezada por Tuto Quiroga muestra señales claras de discordancia interna. Mientras el candidato a presidente propone el cierre o la privatización de las empresas estatales, una postura que busca reducir el rol del Estado en la economía, su compañero de fórmula ha salido a expresar públicamente su oposición a esas ideas. Esta contradicción entre los dos líderes genera dudas sobre cuál será la verdadera orientación del gobierno en caso de ganar.

En un contexto nacional marcado por la necesidad de estabilidad y certezas, estas diferencias no pasan desapercibidas para los votantes. La economía y el futuro de las empresas públicas son temas sensibles para la ciudadanía, que espera definiciones claras y coherentes. Sin embargo, la división visible en la misma fórmula puede interpretarse como falta de acuerdo o planificación, lo que incrementa la incertidumbre en un momento decisivo.

Más allá de las diferencias personales o estratégicas, esta situación refleja un problema mayor en la campaña: la dificultad de ofrecer un mensaje unido y consistente. En plena recta final hacia las elecciones, el electorado podría sentirse confundido y desconfiado ante estas señales de desunión. Así, en lugar de consolidar apoyos, la fórmula de Tuto Quiroga se expone a perder votos por la percepción de falta de claridad en sus propuestas.

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